Confusión entre el discipulado y liderazgo

Escrito por: Andrés Cardona

¿LIDERES O DISCIPULOS? CONTROVERSIA AL INTERIOR DE LA IGLESIA

Al dar una mirada al interior de la iglesia en general, en torno al desarrollo de la formación de sus miembros activos en la era presente, se podría observar una radiografía confusa de lo que implica realmente, a la luz de las Escrituras, el deseo del Señor para ella (el discipulado). Mientras estamos ocupados por utilizar los mejores programas, los de mayor resultado o los más novedosos, al mismo tiempo podemos estar alejándonos de la visión plasmada en la Palabra. Entre tanto que el Señor está en busca de discípulos, nosotros estamos empecinados en formar líderes. ¿Alguna vez nos hemos preguntado si existe alguna diferencia entre estos dos términos? Para algunos es solo cuestión de terminología, tal como lo muestra la firma Barna Group —en una investigación comisionada por The Navigators y NavPress—,  sobre el estado del discipulado en Estados Unidos. La investigación examinó el lenguaje y la terminología que rodea el discipulado. Se preguntó a una muestra aleatoria de cristianos, incluso cristianos practicantes y no practicantes, qué palabras o frases usan para describir “el proceso de crecimiento espiritual”. El término más preferido era “volverse más como Cristo” (seleccionado por el 43% de los encuestados), seguido de «crecimiento espiritual» (31%) y «viaje espiritual» (28%). El término «discipulado» ocupó el cuarto lugar en la lista y sólo fue seleccionado por menos del 20% (18%). Los términos «madurez espiritual» (16%); «santificación» (9%) y «formación espiritual» (5%) fueron frases relativamente no utilizadas. Entre aquellos que no seleccionaron el término «discipulado», se preguntó si la palabra todavía tiene relevancia para su experiencia cristiana. Sorprendentemente, sólo una cuarta parte de estos encuestados dijo que el «discipulado» es algo muy relevante. La implicación es que, si bien el crecimiento espiritual es muy importante para decenas de millones, el lenguaje y la terminología que rodea el discipulado parece estar experimentando un cambio: está intercambiándose por otros términos que se usan con más frecuencia.

En este artículo hablaré acerca de la relevancia que tiene el discipulado y la necesidad de que volvamos a darle el lugar que debe ocupar en nuestras vidas y en la iglesia. En la medida que vaya desarrollando este tema se aclararán por sí solas, sin necesidad de explicar a detalle, las diferencias entre estos dos conceptos (liderazgo y discipulado), así, usted podrá, al finalizar la lectura, obtener sus propias conclusiones.

TRASFONDO CULTURAL DEL DISCIPULADO

Para empezar a comprender y dar la relevancia al tema del discipulado es importante revisar el contexto cultural donde se desarrolló en primera instancia, en decir, en el contexto judío. Contrario a lo que muchos pueden hoy pensar, el discipulado tiene sus inicios mucho antes del nacimiento y vida de Cristo, y se forma en la educación judía.

  • «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes» (Deuteronomio 6:6 y 7).

Dentro del pensamiento judío, justificado en el mandato dado por Dios, la tradición encargaba a los padres la responsabilidad de enseñar a sus hijos el conocimiento del Señor, se decía que:

  • «Un padre debe enseñar a su hijo el Shemá, la Torá y el idioma sagrado (el hebreo) y si no lo hace, mejor es que su hijo no hubiese nacido».

En el desarrollo de la educación judía, el proceso de enseñanza comenzaba a edades muy tempranas, una vez que el niño comenzaba a hablar el padre le enseñaba a tomar parte de las oraciones, y mediante su ejemplo, le mostraba cómo debía hacerlo. El niño aprendía de sus padres versículos, bendiciones, oraciones y canciones. Los dos primeros versículos que aprendía eran:

  • «Escucha, Israel: el SEÑOR nuestro Dios, el SEÑOR uno es» (Deuteronomio 6:4).
  • «Una ley nos mandó Moisés, la herencia de la congregación de Jacob» (Deuteronomio 33:4).

Entre otras cosas el niño empezaría a aprender el oficio de la familia, en la tradición judía, era de suprema importancia que cada padre enseñara a su hijo su oficio. Aproximadamente a la edad de seis años comenzaba el proceso académico para los niños, básicamente se dividía en tres procesos o escuelas; a continuación describiré brevemente cada una:

  1. BET SÉFER: Casa del Libro (se refiere a la Torá Escrita – el Pentateuco): Los niños comenzaban la Escuela Primaria cuando tenían aproximadamente seis años, y a esta edad era cuando comenzaban su proceso de aprendizaje de las Escrituras, su objetivo era aprender el alfabeto hebreo y a leer la Torá.
  2. BET TALMUD: (Educación / Escuela Secundaria): Los niños comenzaban el Bet Talmud, cuando tenían seis o diez años. En esta etapa los niños aprendían la Torá Oral. Después de estudiar en el Bet Talmud, los que no sobresalían, se ponían a trabajar y los que mostraban un talento especial para el estudio seguían con rabinos en el Bet Midrash.
  3. BET MIDRASH: (Casa de Estudio) Aproximadamente a los trece años el alumno terminaba la Escuela Secundaria y, si era apto, comenzaba sus estudios superiores con otros adultos a los pies de un Rabino. Los que no eran aptos se ponían a trabajar en el oficio de su padre o de algún familiar.

Al terminar su proceso de aprendizaje, el alumno debería escoger a un rabino para seguirle y fusionar su vida con la suya, para dedicarse enteramente a ser su sucesor.

Vemos pues la profundidad y significancia del discipulado dentro de la cultura judía: esto era una parte sumamente relevante en el desarrollo de la educación, y tenía su base en lo que el Señor había ordenado a Israel.

Jesús REVOLUCIONA EL CONCEPTO DEl DISCÍPULO

En este contexto cultural entra en escena nuestro Señor, un judío nacido en Belén, cuyos padres comprendían de una manera precisa la importancia de su identidad como pueblo de Dios y que con temor reverente se acercaban a cumplir cada observancia de la Ley y la Tradición. Lucas 1:21 – 22 dice:

  • «Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido, Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor» (énfasis propio).

Aunque los evangelios nos cuentan poco acerca de la infancia de Jesús, hay detalles que nos ayudan a comprender elementos importantes dentro de su contexto. Veamos lo siguiente:

  • «Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta… Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndolos y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas» (Lucas 2:41, 46-47, énfasis propio).

Observemos en detalle lo siguiente:

  1. Jesús tenía doce años: de acuerdo a la cultura y educación de su tiempo, Jesús ya debería haber terminando el Bet Talmud, por tanto, su conocimiento de la Torá estaba completo, y sus habilidades seguro mostraban su capacidad para ser un rabino.
  2. Le hallaron a esa edad sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndolos y preguntándoles: el hecho de tomar esa posición (sentado) dentro de una reunión de maestros y doctores de la ley, se refería a su condición de discípulo (aunque sabemos que Él era el Maestro de maestros). Además, la permisividad de estos grandes y reconocidos entendidos de la ley —a quienes Jesús escuchaba y preguntaba—, evidenciaba su concesión para permitirle convertirse en uno de sus seguidores.
  3. Se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas: a su corta edad, Jesús demostró no solamente conocimiento e inteligencia sino también una gran sabiduría. Notamos que Él inició haciendo preguntas, pero finalmente le hacían preguntas a Él y todos se maravillaban, definitivamente era para ellos un gran Rabí en potencia, uno que marcaría la historia.

Jesús comienza a revolucionar los conceptos de «discípulo» y «discipular» desde el comienzo de su ministerio, y aunque son muchísimos los aspectos con que nuestro Señor revolucionó, haré énfasis en tres de ellos:

JESÚS LLAMA A SUS DISCÍPULOS: Notamos en la tercera fase de la educación judía: en el Bet Midrash el discípulo era quien escogía a su maestro para seguirle, y una vez el rabino podía validar la competencia de su seguidor, este podría permitirle o no permanecer en tal estado; los que no eran aptos se ponían a trabajar en el oficio de su padre o de algún familiar. Jesús comienza a transformar la manera de discipular y ejercer su rol de Rabí llamando a sus discípulos. Mateo 4:18-19 dice:

  •  «Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres» (énfasis propio).

¿Qué implicaba esto? El Rabí escoge a sus discípulos, en vez de esperar a que algunos pudieran poner la mirada sobre él para seguirle, él toma la iniciativa de llamar y poner la mirada en sus seguidores ¿Cómo nos sentimos cuando en vez de tener que inscribirnos para participar en un programa, recibimos una invitación del director para que nos unamos? En el tiempo de Jesús esta dinámica era totalmente revolucionaria y lo sigue siendo ahora, entonces recordamos que empieza a tener sentido la frase «sediciosa»: «No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros» (Juan 15:16). En segundo lugar. ¿Si tienes que escoger un equipo competitivo para afrontar una competencia a quién elegirías? La tradición decía que solo los mejores podrían convertirse en rabinos, Jesús en cambio llama a dos hombres que estaban ejerciendo el oficio familiar, esto quería decir que en alguna parte del proceso de educación habían sido desechados y marcados con el sello de no ser aptos, sabido esto, ¿podemos imaginar la cara de Pedro y Andrés? Finalmente, el llamado de Jesus implicaba convertir a los hombres en un ideal, dicho de otra manera, El no buscaba hombres prefectos que le siguieran (lo cual era el curso de la enseñanza tradicional), sino que su invitación es que los hombres le pudieran seguir para perfeccionarlos.

JESÚS INCLUYE A LA MUJER EN EL DISCIPULADO: Según el ejercicio de la enseñanza y educación judía, la mujer no podía participar de la misma manera que el hombre en el proceso de enseñanza, dicho de otra forma, su proceso era diferente. Mientras que los niños participaban del aprendizaje en una escuela, las niñas se quedaban en casa aprendiendo a cocinar, lavar, hacer la cama, trabajar con la lana, entre otras cosas. Las niñas podían aprender la Torá de sus padres, asistiendo a reuniones públicas en la Sinagoga o con la ayuda de un maestro particular. Vemos en Jesús a un Rabí que permite que las mujeres puedan seguirle:

  • «Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. Lo acompañaban los doce, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza, intendente de Herodes, Susana y otras muchas que ayudaban con sus bienes» (Lucas 8:1-3).

 El episodio más impactante lo encontramos en Lucas 10:38-42:

  • «Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada» (énfasis propio).

Este texto bíblico tiene mucha riqueza, llama la atención que Jesús pudiera tener tiempo y lugar dentro de su ejercicio ministerial para la mujer, entendiendo que acepta entrar en la casa de Martha. De otro lado la posición que nos describe Lucas que adopta María frente a Jesús, era la posición que usaban los discípulos en torno a sus maestros, lo revolucionario de esta acción no solamente es esto, sino que Jesús le permitiera a María poder asumir ese rol.

JESÚS ENSEÑA DE UNA MANERA DIFERENTE:

«Y se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas» (Marcos 1:22). El desarrollo de la enseñanza y la educación estaban en gran manera relacionados o ligados a dos lugares: las sinagogas y el templo, no obstante Jesús enseña por doquier, lo vemos en el templo, en la sinagoga, en la costa, en los valles, en los montes, en las casas, en la calle, en todo lugar. Su estilo de enseñanza llamó la atención a diferencia de los otros sectores que había en su tiempo, por que Jesús tenía autoridad; además, Jesús compartía su enseñanza con todo aquel que la necesitara sin discriminación alguna.

Hoy que vivimos inmersos en una cultura totalmente diferente a los tiempos de Jesús es posible que no nos parezca relevante el tema del discipulado o del ser discípulo; sin embargo, al estudiar el contexto de lo que implicó esta vivencia en sus primeros comisionados, la revolución que implicó en su tiempo para derribar paradigmas, y los frutos que se han visto después de más de dos mil años, es imposible dejarlo a un lado.

DISCIPULADO EN LA ACTUALIDAD

No es un misterio para ninguno de nosotros que el tema del discipulado ha dejado de tener importancia dentro de la iglesia, a tal punto —como lo vimos en la encuesta realizada por Barna Group— que, como término, ha venido desapareciendo del lenguaje cristiano, siendo sustituido, por otras terminologías que, aunque bíblicamente podrían ser aceptadas, son en alguna medida variantes y no abordan o no nos permiten captar una dimensión total de lo que la misma Escritura pretende. Aunque es un tema extenso y no factible de desarrollar en este artículo, si es pertinente realizar algunas claridades, que nos permitan poder discernir un poco respecto al tema del por qué está sucediendo este cambio frente al discipulado. En primer lugar observamos que la predicación desde el púlpito ha cambiado su énfasis, presentando un evangelio egocéntrico antes que un evangelio bibliocéntrico. Si verdaderamente nos ciñéramos a predicar lo que está escrito en la medida y peso que la misma Palabra de Dios lo expone, no estaríamos en esta realidad. Barna Group en sociedad con Seed Company, realizó un estudio de las ideas de los EE. UU. sobre misiones, justicia social, traducción de la Biblia y otros aspectos de la difusión del evangelio en todo el mundo, disponible ahora en el nuevo informe Translating the Great Commission. Cuando se les preguntó si habían «oído hablar de la Gran Comisión», la mitad de los feligreses de los Estados Unidos (51%) dijeron que no conocen este término. Esta situación es preocupante dado evidencia que algo está pasando con la enseñanza dentro de las iglesias cristianas. Por otro lado, hay un tema bastante sensible respecto a las traducciones modernas de la Biblia, en el uso de paráfrasis para exponer el mensaje. En tercer lugar, la dinámica de la iglesia por incorporar «herramientas» que puedan apoyar el desarrollo de los procesos espirituales de sus miembros, las cuales se toman de la psicología, la administración, tendencias de desarrollo personal actual, yoga, entre otros. Estas razones y otras más, han hecho que la iglesia este cayendo en una «crisis de identidad» en su interior, a tal punto que a veces dudamos si al ingresar a un lugar de reunión cristiano estamos aprendiendo de la Palabra de Dios o sencillamente estamos en una clase de desarrollo personal, ya que lo que hacemos con la Escritura es simplemente ajustarla a nuestro contexto y no viceversa (ajustar nuestro contexto a la Escritura).  Aplicar los mejores métodos de crecimiento en las iglesias, hasta hacer mega reuniones, donde lo único que se exalte sea el ego y no al Señor, llenar la copa de la vanidad para decir que x o y denominación es la más grande del país, la más actual, participativa o influyente, entre otros disparates, no son la meta que la Palabra establece y debo aclarar que no estoy en contra del crecimiento de la iglesia o de la influencia que ésta debe tener en la sociedad, pero cuando existe algo que está robando el protagonismo y que está llevándonos a dejar de lado lo que realmente es importante y nos es demandado, es necesario exponerlo, ya que el llamado realmente es:

  • «Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová» (Jeremías 9:23-24).

El llamado más urgente que tenemos por hacer es volvernos a la Palabra, escudriñarla, rumiarla, masticarla y asirnos de ella, atesorarla para encontrar en ella las verdades que el Señor desea que vivamos.

CONCLUSIÓN:

En la introducción al artículo hice la promesa que una vez se desarrollara el tema se podría comprender de manera clara las diferencias entre los conceptos de Liderazgo y Discipulado. Siguiendo el método que aplican muchas de las entidades bancarias para detectar el dinero falso, el cual consiste en llevar a sus colaboradores a estudiar acérrimamente la composición de la moneda auténtica con el fin de identificar fácilmente lo que no es genuino, he plasmado una idea general de la relevancia del discipulado en las Escrituras, lo cual debe llevarnos a reflexionar en varios sentidos: ¿Estamos viviendo el discipulado bíblico en nuestras vidas? ¿Estamos dando la relevancia a este tema dentro de los procesos de formación de la iglesia? ¿Estamos amoldando la iglesia a la cultura actual? ¿Estamos sustituyendo la gramática de Dios, por la gramática social? ¿Hemos dejado de enseñar desde los púlpitos lo que la Escritura nos enseña por dar lugar a una complacencia actual?

Nota: Próximamente publicaremos un libro del hermano Andrés Cardona titulado: “Ser discípulo para hacer discípulos”.

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1 thought on “Discipulado o Liderazgo, que escoger? ​”

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