La bendición que trae ser una persona humilde

La humildad es uno de los principales dones con los que nos puede bendecir nuestro señor Jesús, la humildad puede ser ese algo que nos haga diferente a los demás, puede ser esa puerta que tanto estamos buscando hacia la salvación o por lo menos, a la rectitud más humana posible. La humildad es esta acción que nos hace recordar quienes somos, a quién pertenecemos y a quién obedecemos; esta hace referencia al saber que siempre nos encontraremos superados humanamente por algo, superados por un ser omnipotente, amo y creador de la vida, Dios. La humildad nos hace sentir el amor de Dios de una manera más cercana, de esta forma podemos estar cada vez más cerca de seguir los pasos del señor Jesús y convertirnos en uno de sus discípulos. En caso de que gusten mayor información, les recomiendo mucho dirigirse al libro “La humildad” por Andrew Murray, en la editorial palabra pura, ver en Amazon.

La práctica de la humildad es una acción indispensable si nos queremos llamar seguidores de la palabra Dios, esta, nos permite observar el mundo de una manera distinta, con diferentes ojos. Gálatas 5:13 nos dice “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.” Claramente acá tenemos un buen ejemplo de lo que tenemos que hacer con el libre albedrío que Dios nos dio, él nos manda a ser libres, pero siempre recordándonos de quién somos y para dónde vamos. Dios nos permitió ser libres bajo el mandato se siempre recordar que pertenecemos a él, haciendo clara referencia a la humildad de reconocer quienes somos, por eso en el pasaje bíblico nos advierte también que no demos rienda suelta a nuestras pasiones, que respetemos al prójimo con amor. Vemos otro ejemplo de humildad en el Salmo 10: 17 que dice: “El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído” Acá nos encontramos con un premio, un premio que con mucho amor nos quiere dar nuestro señor, él nos promete escuchar nuestros deseos y plegarias para todos los que pongamos la fe en él y además permanecer humildes ante los demás. Vemos también que él es un Dios compaciente, amoroso y agradecido, por eso también nos dice que el Señor mismo dispone el corazón y hace atento su oído. Sin embargo, no debemos olvidar lo que dice 1 Samuel 2:7: “Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece.” Claramente vemos que él es el dueño de todo, que él es el único capaz de bendecirnos de la manera en la que él vea conveniente. Muchos de nosotros pensamos que la bendición de Dios viene únicamente de lo económico o de un alto estatus social, esto no me parece del todo correcto; Dios nos puede bendecir con una gran familia y buenos principios que ayuden a cambiar el mundo, buenos hijos que cada vez irán creando nuevas generaciones para así ellos después crear la suyas y de esta forma, ir colmando el mundo de buenas personas, humildes y sabias bendecidas por Dios. Pero, pese a todo estos mandatos dados por Dios, ¿el mundo está obedeciendo lo que dice la Biblia? Acá nos podemos encontrar con dos diferentes opiniones, algunos dirán que sí, que gracias a las redes sociales vemos videos de diversos modos de como personas ayudan a otras; otros dirán que no es el caso y que cada vez hay menos humildad en el mundo. Veamos lo que dice Mateo 6:2: “Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.” Acá la palabra de Dios nos da una clara y tajante advertencia sobre el como accionar después de ayudar a una persona. Sin embargo en mi humilde opinión, creo que cada vez estamos direccionándonos a un mundo cada vez más equitativo y parcial, un mundo en el que espero esté colmado de la gracia divina y la sabiduría de Dios.

Sin embargo, hemos hablado ya sobre la humildad espiritual, hablemos ahora de la humildad económica. Mateo 19: 23-24 nos dice: “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Claramente la Biblia nos hace una aclaración acerca del dinero. Dios no condena el tener dinero, Dios nos advierte sobre amar al dinero, son conceptos muy distintos. Podemos tener dinero sin amarlo, esto nos permite ser generosos con los que tenemos al lado, permite saber que las riquezas no son nuestras o de Dios, son del mundo, sin embargo podemos administrarlas conforme a los mandatos de Dios, por ejemplo: Dar víveres a los más necesitados, ofrendar a los pobres, etc. Con esto no quiero decir que el dinero no sea necesario en el mundo moderno, quiero decir que no es lo esencial. Siempre lo más importante va a ser el amor de Dios.

Autor: John Chaves.


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