QUE RELACIÓN EXISTE ENTRE LA SANIDAD DIVINA Y LA SANTA SENA

El apóstol Pablo fue advertido por carta del comportamiento de los corintios. Se le informó que había divisiones entre ellos, que había fornicación y tolerancia del pecado. También Pablo supo lo que ellos hacían cuando participaban de la cena del Señor. La respuesta de Pablo fue que esta conducta, no sólo era indeseable entre ellos, sino que aun traía consecuencias gravísimas. Él declara:

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen – 1 Corintios 11:27-30.

El problema radicaba, lo dice el pasaje, que los corintios no eran capaces de “discernir el cuerpo del Señor”. Es decir, al no entender lo que el cuerpo del Señor significa, los corintios tomaban la cena del Señor como cualquier otro pan,[1] sin entender su importancia. La palabra griega traducida por “discernir” [RV1960] significa también “separar”; – los corintios no separaban, no entendían la cena del Señor, y la tomaban a la ligera.

[1] Montoya, Eliud A (2019). Las 16 doctrinas fundamentales explicadas.

TOMAR LA CENA DEL SEÑOR A LA LIGERA

La santa cena simboliza la sangre de Cristo, y el cuerpo de Cristo. Tan sólo los hijos de Dios deben participar de ella, porque los que aún no han recibido el regalo de la salvación no están santificados. 2 Crónicas 30:17 dice:

Porque había muchos en la congregación que no estaban santificados, y por eso los levitas sacrificaban la pascua por todos los que no se habían purificado, para santificarlos a Jehová.

Este pasaje habla de la pascua, y que los levitas tenían que ver por los que no estaban santificados. La pascua es la figura precursora de la santa cena que instituyó Jesús en Mateo 26:26-28, Marcos 14:22-24 y Lucas 22:19-20; y se trató de la fiesta más importante de los judíos (está narrada en Éxodo 12). Esta pascua es un simbolismo del sacrificio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn. 1:29). Jesús es el Cordero de Dios, el que fue sacrificado para quitar nuestros pecados y santificarnos.

Un hijo de Dios puede estar tomando indignamente la santa cena en los siguientes casos:

  1. Cuando descuida su vida espiritual y en pecado toma la santa cena.
  2. Cuando la toma irreverentemente, sin respeto al acto del que está participando.

Cuando menosprecia la santa cena, –como hicieron los corintios– al adelantarse, comer y aun beber de más, etc. (1 Cor. 11:21)

RELACIÓN CON LA SANIDAD DIVINA 

La santa cena simboliza la sangre de Cristo, que fue derramada por nosotros para perdón de los pecados; y el cuerpo partido de Cristo simboliza la sanidad de nuestro cuerpo físico (1 P. 2:24; Is. 53:5). Cuando participamos de la santa cena estamos recordando la purificación de nuestros antiguos pecados (2 P. 1:9), es decir, cuando el Señor nos salvó.  Asimismo, recordamos que en el momento que nos salvó, también nos sanó de todas nuestras enfermedades, y que somos sanos por causa de su cuerpo herido por nosotros.

Es muy importante que cada persona que toma la santa cena se santifique antes, es decir, se ponga a cuentas con todo aquel que ha ofendido y perdone cualquier ofensa recibida; se arrepienta de cualquier pecado que ha cometido conscientemente al Señor, y tome la cena con humildad, reverencia, agradecimiento y fe. De esta manera, si estuviese siendo atacada por alguna enfermedad será sana por el cuerpo herido del Señor y reiterará su pacto de lealtad con el Señor Jesús.

EL CASO DE EZEQUÍAS

Tanto la sanidad divina como la santa cena son parte importante de la doctrina bíblica. Sabemos que el sacrificio de Cristo trajo para nosotros tanto sanidad del alma como sanidad del cuerpo físico y estas dos cosas tienen una relación estrecha entre sí.  En el Antiguo Testamento podemos leer las figuras y sombras de lo real (Hebreos 8:5), el Nuevo Pacto de Dios con el hombre, instituido por medio de Jesús. Así, la pascua fue una de esas figuras importantes.

Nos dice la Biblia que Ezequías, –uno de los mejores reyes que tuvo Judá–, cuando quiso celebrar la pascua al Señor, invitó un grupo de personas, las provenientes de las otras tribus de Israel (pues Ezequías había hecho invitación a las demás tribus de Israel y no sólo las de su reino, es decir, no sólo a Judá y Benjamín), los cuales no se habían purificado (o santificado) para tomar la pascua.

Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés, de Isacar y Zabulón, no se habían purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito. Mas Ezequías oró por ellos, diciendo: Jehová, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazón para buscar a Dios, 19 a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. 20 Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo. – 2 Crónicas 30:18-20.

Aquí podemos ver claramente que tal y como ocurría con los corintios, ocurrió cientos de años antes con la pascua. Aquellos que no estaban purificados se enfermaron por la misma razón que los corintios, por no seguir los lineamientos del Señor. De igual manera, quien hoy no sigue lo establecido por Dios y toma la cena del Señor indignamente, sin discernir, sin valorizar la importante relación que tiene la santa cena con la sanidad divina, podrá caer en el mismo caso de los de Efraín y Manasés, de Isacar y Zabulón, o en el caso de los corintios del Nuevo Testamento.

Menciona también el pasaje de 1 Corintios 11:30 algo tremendo: que muchos –nótese que no eran pocos, sino muchos– incluso ya había muerto por esta causa. Realmente Dios toma muy en serio este asunto.

Como puedes ver, si existe la relación entre la santa sena y la sanidad divina. En la plantilla de abajo puedes dejar tus comentarios u consejos.

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