SANIDAD PARA LOS ENFERMOS. ¿Qué dice la Palabra de Dios?

INTRODUCCION

A pesar de todo el avance tecnológico del que ahora gozamos, estudios revelan que la gente cada vez está más enferma. HealthyDay News, una prestigiosa agencia informativa de temas de salud con base en N.Y. reporta que en 2013 tan sólo el 4% de la población mundial no tenía ningún problema de salud, mientras que 2.3 miles de millones de personas (un tercio de la población mundial) padecía al menos cinco problemas de salud a la vez. La realidad es que, aunque se ha logrado prolongar los años de vida humana en promedio no así la salud en sí, puesto que el promedio de años en que la gente vive saludable es cada vez menor. Es una realidad innegable que la ciencia médica no está realmente resolviendo el problema de salud de la humanidad, aun y con todos sus esfuerzos por lograrlo. Por el otro lado Dios ha provisto la sanidad para los enfermos, de que nos confirman las escrituras.

En este artículo hablaré de la verdadera solución para gozar de una buena salud y de cómo la sanidad para los enfermos es mucho más simple de lo que nosotros pensamos.

LA SALUD DEL CUERPO ES MUCHO MÁS QUE LA SALUD DE LA MATERIA

Con la teoría de la evolución, el hombre aparentemente resolvió el problema que había de la «intrusión» de la religión en los asuntos de la vida humana. El nuevo pensamiento se tornó a la secularización: a la idea de que Dios no tiene que ver con el mundo físico, que se trata de tan sólo de una forma de pensar humana y que las cosas deben verse de otro modo, a saber, de un modo netamente científico.

  1. La ciencia que lo resolvía todo. El pensamiento humano cambió tanto que se llegó a excluir a Dios totalmente de la escena, y era la ciencia lo que lo resolvía todo.
  2. La ciencia logró avances sorprendentes. Durante este tiempo, y desde el período llamado La Ilustración, se pensó que la ciencia y «la razón» triunfaba sobre la fe y la religión, y lo demostraba con hechos: nuevos descubrimientos científicos, vacunas para ciertas enfermedades, procedimientos médicos mejorados, etc.
  3. El surgimiento de una sociedad atea. Luego, buena parte del mundo llegó a pensar que simplemente Dios no existía, que tan sólo era un invento del hombre. Así fue como la filosofía comunista llegó a triunfar en muchos países.
  4. Se llegó a pensar que el hombre sólo es materia. La ciencia llegó a declarar que el ser humano tan sólo es «un animal racional» compuesto únicamente de materia. Y que sus emociones tan sólo son consecuencia de impulsos eléctricos cerebrales.

Sin embargo, estas ideas no ayudaron a sanar a la humanidad, sino antes, la salud de ella empeoró. La Biblia nos dice que el hombre fue creado por Dios. El salmo 100:3 dice: «Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos».

El ser humano fue creado por Dios y ese Dios lo creó como un ser tripartito. El ser humano está dotado de un alma y de un espíritu y estos elementos están misteriosamente amalgamados con el cuerpo físico. 1 Tesalonicenses 5:23 nos habla de estos tres elementos cuando dice: «Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu alma y cuerpo, sea irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo». Aquí podemos ver que el pensamiento de Dios en cuanto a una salud integral. Dios quiere la sanidad de los enfermos, pero no sólo los enfermos espiritualmente o los que tienen enfermedades del alma sino también dice «os santifique por completo», y esto incluye el cuerpo.

UNA SALUD INTEGRAL

Andrew Murray, en su libro La sanidad divina, habla de que las palabras sanidad, salvación y salud tienen la misma raíz, es por ello que en muchos idiomas estas palabras son muy parecidas. Más aun, la palabra salvación y la palabra salud —en el Nuevo Testamento— son traducidas de la misma palabra griega «sozo». La salud del alma está íntimamente ligada a la salud del cuerpo. En la Biblia tenemos muchas referencias respecto a esto. Por ejemplo: en el Edén el ser humano gozaba de una perfecta salud en todas las áreas de su ser. Sin embargo, habiéndoles dicho el Señor: «más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás», cuando ellos desobedecieron, su muerte espiritual se ligó a la muerte física. Así, el hombre empezó a morir físicamente y la enfermedad aceleró esta muerte.

Ahora bien, Dios quiere que el ser humano sea sano en todas las áreas de su ser. Muchos cristianos hablan de la sanidad para los enfermos espirituales, pero nada dicen respecto a la sanidad física. En el pasaje de 1 Tesalonicenses dice que Dios quiere que todo nuestro ser sea santificado, es decir, que esté saludable y radiante. 

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23

«Desde luego,» —me dirá usted— «a todo ser humano le gustaría gozar de salud en todas las áreas de su vida, pero, ¿provee Dios los medios para que nosotros logremos tal salud?» Veamos algunos pasajes bíblicos:

  • David nos dice que Dios sana tanto el cuerpo como el alma: Salmos 103:3 dice: «Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias».
  • Cristo llevó tanto nuestros pecados como nuestras enfermedades en la cruz: el sacrificio de Jesús en la cruz tuvo un propósito dual: sanar nuestra alma y sanar nuestro cuerpo. Isaías 53:4 dice: «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… (5) Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados».
  • La sanidad de los enfermos continúa: tanto en el ministerio de Jesús, como en el ministerio de los apóstoles en la iglesia primitiva, la salvación del alma y la salud del cuerpo van juntas. Se aplican ambos beneficios de la cruz a la humanidad. Estos mismos beneficios siguen estando disponibles para nosotros hoy.

LA SALUD FÍSICA SE LOGRA MEDIANTE EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO

Hechos 10:38 dice: «cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él». Jesús fue ungido con el Espíritu Santo, y por ello pudo sanar a los enfermos. La sanidad divina es posible mediante el poder del Espíritu Santo y es efectuada por Jesús mismo.

Dentro de los dones del Espíritu Santo mencionados por el apóstol Pablo está el de sanidades: 1 Corintios 12:9 «a otro fe, por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu». También en la carta a los Romanos, Pablo nos dice que el Espíritu Santo, que está dentro del cristiano, le mantiene sano. Veamos lo que dice el texto: 

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Romanos 8:11

El Espíritu Santo tiene el ministerio de la sanidad divina tan poderosamente como lo tuvo cuando Cristo estuvo corporalmente sobre esta tierra, ahora moviéndose mediante la iglesia. Es verdad que la iglesia en general necesita reavivar el ministerio del Espíritu, sin embargo, no por ello Él dejará de tener la misma potencia de antes, y creemos que Él se está moviendo trayendo sanidad divina en el mundo entero mediante sus siervos y siervas.

Hechos 2:17 dice: «Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré mi Espíritu sobre toda carne…». Dios sigue ungiendo con el Espíritu Santo a todos los seres humanos que creen a su Palabra.

LA CIENCIA MÉDICA Y LA SANIDAD DIVINA

No podemos negar que la ciencia médica en nuestros días es muy apreciada y muchos cristianos recurren a ella. Sin embargo, la sanidad divina es algo distinto. La sanidad de los enfermos, efectuada por Jesús y en el poder del Espíritu Santo, es tan real hoy como lo fue en los días de Jesús, y el Señor no necesitó de ayuda humana en absoluto para efectuar sanidad. ¿No usa Dios la ciencia médica para sanar a los enfermos? En realidad, toda la sanidad de los enfermos es de Dios en el sentido de que Él quiere que la humanidad sea sana (mientras que el enemigo, el diablo, quiere hurtar, matar y destruir la salud de ella, Juan 10:10). Es por ello que la salud mediante los medios naturales, es decir, haciendo uso de los recursos encontrados en la naturaleza, es algo de Dios también.

Sin embargo, la sanidad divina, como tal, es algo que hace Dios directamente, tal y lo explica el hermano Murray en su libro. Asimismo, existe diferencia en cuanto al alcance de ambos caminos:

  • La ciencia médica está limitada: hoy tenemos hospitales con la más alta tecnología, procedimientos médicos tan maravillosos que tan sólo unos cuantos años atrás eran totalmente impensables. Sin embargo, como lo señalé al principio de este artículo, la humanidad está más enferma que nunca. La ciencia médica es muchas veces incompetente para curar una multitud de enfermedades. A muchas les puede dar alivios temporales, pero no sanidad. También cada día surgen enfermedades nuevas de las cuales la ciencia médica no sabe nada.
  • La sanidad divina es ilimitada: Éxodo 23:25 dice: «Más a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti». El pasaje dice que la sanidad efectuada por el Señor está sobre todo tipo de enfermedad, y esto incluye las llamadas «enfermedades incurables». 

Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Mateo 4:23

LIBRO RECOMENDADO

La Editorial Palabra Pura ha publicado uno de los mejores libros que se han escrito sobre el tema de la sanidad divina. Escrito por Andrew Murray, considerado uno de los escritores cristianos de mayor influencia a nivel mundial en todos los tiempos y cuyos libros han vendido millones de copias, en La sanidad divina nos trae un pensamiento fresco y renovado sobre este tema tan importante.

Andrew Murray experimentó en carne propia aquello de lo que nos enseña. Luego de tener una severa enfermedad en la garganta que le dejó sin voz durante dos años, y siendo por todo ese tiempo aquejado por un dolor intenso, fue sanado milagrosamente por el Señor. Luego de esta experiencia tan poderosa Murray escribió su libro; y allí nos revela grandes verdades sobre cómo hacer efectiva tan bella provisión de Dios.

Este libro ya está disponible en Amazon en formato electrónico ($7.50) y en papel ($14) en nuestra librería.

CONCLUSIÓN:

Aunque la ciencia médica ha hecho grandes esfuerzos por traer salud a la humanidad, la realidad demuestra que en términos generales ha fallado. Mientras tanto, el poder de Dios no. La provisión de Dios de sanidad divina para la humanidad es inagotable. Basta tan sólo que creamos firmemente a la Palabra de Dios y demos los pasos de fe que Dios requiere para experimentar una sanidad completa. Dios desea que todo ser humano sea sano tanto en su espíritu, como en su alma, como en su cuerpo y estos tres elementos están tan misteriosamente unidos que sólo la muerte podrá separarlos.

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